Valentina Arregui Santander. Alumna de 4to medio.
Por lo cual
Hoy no quiero
dejar de respirar
Me retracto
de todas
mis muertes.
Concepto
Presiento hecatombe
Como heridas abiertas
Las posibilidades de sucumbir
Asfixiada por un concepto
Que aun no conozco.
Fibras impronunciables me desanudan
Prometí fertilidad
El lenguaje me castra.
Contraigo
Me hice una con la herida
El dolor me recorre como las manos de un hombre
Vientre del cosmos que me pertenece
Estado del ser que acaricia la nostalgia
Médula de todas las madres abre mi cuerpo
Prometo arrullar al mundo.
Sospecha
Tu boca se inclina hacia atrás
Y parece que cae de espaldas.
Abre
Sonrisa abierta en mi vientre lamento.
Piernas de primavera
Espuma de la voz que no entonas
Porque me da vergüenza.
¿De verdad puedes decir te quiero?
Confesión
No puedo darle fin a una cosa
Sin consumar también su contrario
No puedo acabarme de ti
Si antes no le doy fin a ella.
No puedo dejar de odiarla
Si antes no te pido disculpas.
Entrega
Estaré en todo lo que imprimen mis sentidos
Fotón, lago, gorjeo, flor, llanto, conflicto.
Paso como el de una mujer cuando descubre que no es fea.
El aire es dueño de todo lo que quiero respirar
Hoy me entrego brazos en alto a la ausencia del concepto.
Zona
Suenan, como latidos profundos de fuerza centrifuga, suaves melodías. Todos las oímos. Compases largos que parecen caricias. Serenidad. Entrega. Ausencia absoluta de dispersión y dolor moral. Salubridad. Templanza. Las cadencias surgen de forma espontánea; en el roce del aire con el aire. Nacen de forma natural, tal como un amanecer, una bocanada, un conflicto. Ingresamos a través de una puerta gigantesca, abstracta, profunda, que se abre en dos mitades cada vez que alguien se acerca. El techo es altísimo. La mayoría de las paredes están recubiertas con terciopelo. Aquí viven muchas personas. Este lugar es circular. Eternos pasillos, recámaras, escaleras, salones centrales, patios traseros y delanteros; si te lo propones puedes avanzar en línea recta y entonces volver a tu lugar inicial. Muy pocos se lo proponen. En general las personas prefieren quedarse donde están.
El leguaje que se habla aquí no admite verbosidades. Es el lenguaje de la raza. Todo está entendido de antemano.
La atmósfera parece construida a partir de alguna imagen onírica. Las voces de los hombres demoran. Los cuerpos de las mujeres se desplazan con una sutileza exagerada. Los niños parecen trocitos de cristal y risa. Todos los movimientos se asemejan a bailes, danzas de lentitud y reflexión. La materia es suave. Materia; aquí no hay un vacío que separe átomos de átomos. No existe el concepto; no existe la nada. El rompecabezas está abierto como una mujer. Armado como un buque. Listo. La inteligencia humana no duda. El lenguaje no salpica gotitas de sangre. El cuchillo no busca la carne, no entierra. La palabra desarraigo no existe. Las madres no lloran por las noches. Los hombres no se matan, viven en una estación anterior al conflicto. El imperio del miedo se acabo con una guerra que terminó por acabarnos. Este lugar no existe. Todos estamos muertos. |