La historia de Gabriela Lobos, campeona sudamericana de Tiro al Blanco
18/12/09.- La emoción de su padre el día en que Gabriela Lobos (III° B) recibió la medalla de oro en el Torneo Sudamericano de Tiro, disputado en Río de Janeiro, fue la culminación del largo camino de esfuerzo y sacrificio que esta alumna del Colegio Alcántara de Peñalolén tuvo que sortear para sacarle provecho a su inmenso talento en este deporte de precisión, concentración y técnica.
Ese día, el 1 de agosto de 2009, ni Gabriela ni su familia lo olvidarán fácilmente, pues además de recibir 2 medallas (oro en 10 metros y plata en 50 mt.) significó su consolidación como deportista y el gran paso que necesitaba para proyectar su carrera a futuro.
Gabriela practica tiro al blanco intensamente hace 5 años y desde 2007 que es seleccionada nacional.
Luego de un arduo trabajo, que incluye entrenamiento de 4 horas diarias 3 veces a la semana, con intensas sesiones de acondicionamiento físico y práctica de tiro, Gabriela Lobos llegó al 2009 en plena curva ascendente de rendimiento deportivo, dispuesta a ganar desafíos mayores.
Tanto así fue que, luego de su destacado paso por el sudamericano de Brasil, participó en un campeonato binacional-trasandino, que agrupaba a competidores de Argentina y Chile. Su éxito fue total: ganó 8 medallas, 4 de oro y 4 de plata, en las distintas modalidades de tiro.
Y así como todo logro deportivo va aparejado de un exhaustivo proceso de preparación, los deportistas necesitan alguien que los inspire; esa persona en quien ven a un ejemplo a seguir, un aliciente que los llene de motivación para ir a la conquista del éxito.
En el caso de Gabriela, esa inspiración la encontró en su padre, Pablo, quien también tuvo una carrera como deportista de tiro al blanco. Gabriela lo acompañaba constantemente a sus entrenamientos y competencias, donde fue ganando interés por esta disciplina. Una lesión alejó a Pablo de este deporte, pero fue el hecho detonante del despegue de la carrera de la joven.
"Me preguntó si yo quería practicar. Yo no dudé y le dije que sí", recuerda Gabriela ese momento, desde el cual su padre pasó a ser también su entrenador, hasta el día de hoy.
Por eso su padre es el primer hincha de Gabriela y en ese campeonato, donde Gabriela se coronó campeona sudamericana, quedó tan claro. "Mi papá y yo nos abrazamos. El se puso a llorar de emoción. Fue tanto lo que luchamos por lograr ese triunfo. Luego escuchamos y cantamos el himno nacional. Todo eso en otro país. Sentí un orgullo enorme y de seguro él también", concluye.
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